
"Este es para mí el paisaje más bello y más triste del mundo" (Antoine de Saint-Exupèry)
Es verdad, este es el paisaje más bello y más triste del mundo. Cuando se acumulan las palabras en tu boca, cuando las emociones se agolpan en el pecho, sin dejarte respirar. Es tan hermoso verte cauto, espectante... Con esa mirada en tus ojos, con tu expresión aniñada. Ese corazón que dice tantas cosas que calla. Te ves radiante, aunque tengas los ojos brillantes por el adiós. Sin embargo, guardas las lágrimas para después. Sabés que cancelo si llego a verte llorando... Y cuánto me cuesta separarme de vos, aunque sea por tan poco tiempo... Van y vienen los abrazos, las caricias y los besos implícitamente. Me gusta que sea así, es nuestro pequeño secreto... Hasta que suenan las cinco. Odio no poder amarte, odio el tiempo y el espacio que conspiran en contra de nuestra historia... Me despido y subo. Puedo ver mientras el micro se aleja como me decís algo -creo que "te amo"-... Seguís a paso rápido el transporte hasta que ya me alejé demasiado... Y luego el silencio. Sigo todo el recorrido por la autopista, hasta el límite de la ciudad.
Verdaderamente, este es el paisaje más hermoso y más triste del mundo. Marcado por el sol y el comienzo de la noche. Empieza con los besos del alma y el abrazo de tu cuerpo, y termina en el abismo de un adiós.
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