¿Que hacer en este caso?
Crece en mí el vacío inexorable del olvido…
Fluyen palabras, secretos, el olor de tu piel.
Se disuelven como las palabras y versos
de la última carta que te di.
Tu rostro parece licuarse…
Te vas convirtiendo en una especie de títere con máscara,
ya ni de tu voz me acuerdo…
Se desvanecen, se esfuman los susurros
entre la brisa poblada con tantos otros recuerdos.
¿Qué ocurrió?
La tormenta ya pasó
y con ella se llevó los dulces momentos
en que tus palabras no estaban
pobladas de significados ocultos.
Ahora a tu rostro se lo tragó el temporal
y tu voz está llena de silencios que aturden.
Finalmente, la tormenta cesó
y se llevó consigo los vestigios
de un castillo de naipes con una base imaginaria.
Extirpa lenta y dolorosamente todo lo soñado y vivido…
Con una marioneta inverosímil que nunca existió.
Hoy la tormenta pasó y la claridad llena todas las rendijas
y pasadizos de un algo,
un alguien que ya no lleva tu nombre grabado,
ni tus intenciones oscultando cada rincón.
[Qué bueno que la tormenta terminó. Ahora a reconocer los despojos]
sábado, 10 de abril de 2010
Jails
¿En serio que no quería estar ahí, es que no me crees? Las paredes se cerraban, las rejas se alzaban, y te envolvían… Te apretaban con una suavidad, una caricia violenta. Sólo por ser rejas. ¿Por qué no vienes? Me repetía sin cesar… Yo no sabía ya como hacer para decirle que yo no quería estar ahí, pero ese abrazo me dejaba sin aliento, me arrancaba la voz (me arrancaba de vos). Quise hacerle muecas, algún gesto que le indicara que yo no quería estar encerrado; fue entonces que caí en la cuenta de que la sombra y el haber estado tanto tiempo en la oscuridad me habían robado el rostro… ¿Cómo hacer para poder decirle cuanto deseaba salir de aquella jaula? Me habían amarrado, atado como a un animal. Me secuestraron la voz, me robaron el rostro… Te alejaron de mí en medio de las penumbras, tu canto, tu risa, tu llanto. Todo quedó tapado por el silencio. ¿Por qué no vienes? Me preguntaba ahora un coro de voces agudas como navajas, desgarrando la quietud del recinto. ¿Porqué no vienes?... éste es mi hogar… Me desgarran el corazón en mil pedazos, llevándose lo último de humano que en mí había quedado… ¿En serio no me crees? ¿¿¿Por qué no vienes???
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